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EL MIEDO...LA MARCA DEL HÉROE


"En los oscuros recovecos de la mente, una enfermedad conocida como miedo se regocija de las almas de aquéllos que no pueden vencer su poder"

El miedo es una emoción básica, junto a la alegría, la tristeza, el asco, la sorpresa y la rabia. A pesar de formar parte del paquete básico de nuestra vida, nuestra cultura no trata a todas por igual. De entre todas las emociones, la rabia y el miedo puede que sean las peor tratadas. La cultura occidental y su sistema económico se basa en la competitividad como una forma de generar progreso y controlar el mercado. Por tanto, ya sea en las escuelas o en las universidades (si no, puedes detenerte a pensar por qué se llama carreras a los itinerarios de estudio), se promueve una cultura del esfuerzo personal que busca conseguir mejores resultados que el resto. Más tarde en el mundo laboral y empresarial funcionaremos bajo el mismo paradigma: conseguir mejores productos (o al menos que lo parezcan), sacarlos antes que la competencia, conseguir mayores beneficios...

En un mundo tan competitivo, la vulnerabilidad no está bien vista. Mostrarte débil o vulnerable puede hacerte perder en esta carrera desenfrenada hacia ningún sitio...y es así como poco a poco aprendemos a no llorar. Esto es aún más acentuado para los hombres, en los que las muestras de vulnerabilidad son aún más censuradas: "es un machote, no tiene miedo", "los chicos no lloran", "tienes que ser un hombre", son frases con las que poco a poco se moldea a martillazos la conciencia de los niños. 

El problema de esta posición existencial, es que el miedo no deja de existir por negarlo. Reprimir el miedo para no fallar a nuestros padres, o a lo que nuestro jefe o la sociedad espera de nosotros es en realidad perder una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Todas las emociones forman parte de nuestro paquete básico, configuradas por la evolución durante milenios para favorecer nuestra supervivencia. Ignorar el miedo (o cualquier otra emoción) equivale a ignorar una señal de alarma  en el cuadro de mandos de un piloto. 

El miedo nos avisa de las situaciones potencialmente peligrosas, y desencadena una batería de respuestas fisiológicas que nos preparan, en principio para huir. Este mecanismo evolutivo, sin embargo, a veces podría funcionar desfasado (como si necesitáramos una actualización del software). Miedos que para nuestros ancestros fueron importantes, quizás hoy provocan en nuestro cuerpo reacciones poco adecuadas que nos hacen la vida más difícil. Cuando el miedo es desmedido y nos complica la existencia es cuando podemos hablar de fobia. 

La fobia, si le permitimos hablar y nos sumergimos en sus aguas, puede suponer un camino de auto-descubrimiento. A nadie le gusta tener miedo. Más aún cuando nuestro entorno no tolera ser vulnerable. Así, en el capítulo de Hora de Aventuras, podemos ver cómo Finn (que para algo es el humano), lucha contra su propio miedo y no lo asume, ya que contradice su imagen de héroe. En el capitulo observamos un proceso de descubrimiento de Finn, que tras negar inicialmente su miedo, comienza un proceso de diálogo con el mismo. Este capítulo muestra algunos de los tratamientos que en psicología se usan para las fobias. El primer paso, una vez que uno se da cuenta de que el miedo complica la existencia, es pedir ayuda...

Los tratamientos cognitivo-conductuales tienen en común la exposición a lo que genera el miedo. Podemos ver a Jake el perro acercando a Finn al mar, primero de la mano, y luego de los pies. Sin embargo ésto le genera un ataque de pánico tal que golpea a su amigo hasta dejarle hecho un cromo (recordemos que en el ataque de pánico uno siente que realmente va a morir, así que se intenta salir de la situación cueste lo que cueste). Jake prueba otro tratamiento: la inundación. Es decir, someter a la persona a lo que le da miedo hasta que el miedo se pase (porque no se puede mantener el miedo eternamente...). Para eso lo lleva en medio del océano (aquí la palabra inundación resulta aún más apropiada). De nuevo el resultado es un ataque de pánico con su correspondiente paliza. El tercer tratamiento  que el perro utiliza es más de tipo cognitivo: la reestructuración. Lo lleva a dar un paseo por las profundidades del mar para que Finn descubra el océano de una forma diferente y más positiva. Sin embargo este pobre perro sale mal parado. 

Es cuando Finn se encuentra en la situación más crítica cuando puede coger fuerzas suficientes como para vencer a su miedo. Cuando debe posicionarse ante sus valores más fundamentales (salvar a un amigo) es cuando atraviesa sus reacciones corporales (miedo) para realizar un verdadero acto heroico (si mi cuerpo no me deja que salve a mi mejor amigo sólo queda una cosa por hacer).  Es ésta la labor de una psicoterapia que no se quede en las manifestaciones fisiológicas...acompañar al héroe a dar sentido a ésas manifestaciones en un proceso continuo de descubrimiento y crecimiento. Negar el miedo es una postura enfermiza, porque la verdadera marca del héroe son sus defectos



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