Kairos

MINDFULNESS, ¿MEDITACIÓN SIN ALMA?

Bruce Lee meditando
Cuando Bruce Lee hizo popuular las artes marciales en EE.UU, algunos sectores de la comunidad china sintieron grandes recelos, e incluso lo tacharon de traidor...a fin de cuentas, las artes marciales siempre habían estado celosamente guardadas del mundo occidental. Una vez asentado en EE.UU, aproximadamente en 1959, abrió su escuela Jun Fan, a través de la cual muchos occidentales tuvieron acceso al Kung Fu. Sin embargo, en occidente, la razón es utilitaria hasta perder el sentido, y las artes marciales no tardaron mucho en pasar de ser Vías de autoconocimiento a meras técnicas de combate. El Kung Fu, como se conoció en occidente al wushu (conjunto de las artes marciales chinas), proviene de dos palabras (gong y fu) que podríamos traducir como trabajo y hombre, o como trabajo continuo, es decir, hace referencia a toda habilidad que se consigue a través del tiempo y la dedicación.

La tradición dice que el Kung fu hunde sus raíces en los templos shaolin, cuando aproximadamente en el 873 a.C, un personaje conocido como Bodhidharma observó que las largas sesiones de meditación sentada debilitaban la musculatura de los monjes, por lo que ideó este sistema de ejercicios basados en la observación de los animales y del movimiento de los astros. El kunf fu tiene sentido desde una visión integradora del Ser Humano, y si bien los monjes lo utilizaron para defenderse de los ladrones que de cuando en cuando asaltaban los monasterios, no tiene sentido desligada de las enseñanzas espirituales. El aprendiz de kung fu no se enfrenta a mayor enemigo que si mismo: a la pereza del entrenamiento, a la frustración ante la dificultad de momorizar las secuencias...poco a poco emerge un estado de eterno aprendiz, y la evolución casi queda desvinculada de una meta concreta (por eso no tiene sentido que en kung fu se otorguen cinturones, aunque en occidente se haga porque nos encantan los galones). Tal como dicen los maestros de kun fu: la impaciencia oscurece el horizonte y frena los resultados.

Sin embargo, en Occidente, pronto el kung fu pasó a ser una especie de deporte, que creció por las fantasías de super-hombre y por  las películas que Hollywood hizo tan rentables. Las artes marciales perdieron sus valores y su vinculación a la meditación...y pasaron de ser vías de autoconocimiento y compasión a técnicas de combate para occidentales, temerosos de ser robados en el metro...Y es que Occidente es experto en convertir en objeto de consumo todo lo que toca, aunque para eso tenga que asesinar la esencia del producto.

Por eso siento a la vez respeto y pavor cuando contemplo cómo el mindfulness se abre paso en las consultas psicológicas. Mientras  la psicología se obsesiona por lo medible, hipertrofiándose hasta la enfermedad para ser "tan alta" como la psiquiatría, sorprende cómo es capaz de hacer suya una "técnica" milenaria propia del budismo, eso sí, cambiándole hasta el nombre para no sentir complejos. Me temo que con el mindfulness pasará como con el kung fu, y terminará convirtiéndose en budismo para gente estresada. Si bien considero que es legítimo que en Occidente tengamos nuestra propia visión de la espiritualidad oriental, y que la sometamos a tomografías por emisión de positrones para medir desde la ciencia los cambios que en el cerebro provoca, no me parece justo re-inventar el fuego y apropiarse del copiright. Si tengo que pedir licencias del mindfulness cuando lo aplico en mi vida o lo enseño a mis pacientes, no daré explicaciones a Kabat-Zinn, en todo caso, a buda, o quizás a alguien más viejo.

La meditación es un regalo que nos hace conscientes del mayor regalo que nos da la vida, un presente que es gratuito y a menudo dejamos escapar...es el PRESENTE de nuestra vida. Sin embargo, el mindfulness mal entendido convierte a la meditación en técnica, y eso equivaldría a tirar el regalo y quedarse con el papel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario